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Los Contaminantes del Agua en Antofagasta

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agua-elciudadano-300x213El boro, el plomo, el mercurio y el flúor están en altas concentraciones en las aguas de la Región de Antofagasta. Las faenas mineras arrojan al cielo y a las aguas dichos contaminantes.

Recién en la década del ’70 se nivelaron los niveles de arsénico en el agua, porcentajes que envenenaron en las décadas anteriores a los habitantes de dicha zona. Se atribuye a esto que la región de Antofagasta tiene uno de los índices más altos de cáncer a nivel nacional.

Pero hay otro elemento que fue olvidado: el boro, considerado altamente toxico por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La normativa chilena no regula la cantidad de este elemento en el agua, por lo cual no existe un proceso efectivo para eliminarlo.

A esto se suma que las faenas mineras cordilleranas están levantando contaminantes en forma de material particulado, lo que aumenta el coctel de metales pesados en el agua y el aire. Este problema afecta de sobre manera a las comunidades que viven cerca de actividades mineras.

La evolución geológica de Chile provocó que la Cordillera de la Costa y la Cordillera de los Andes al ir liberando material tóxico proveniente de sus cordones volcánicos en procesos de miles de años, provocó que se fueran decantando elementos y compuestos como arsénico, boro, plomo, azufre y muchos más. Hoy los cauces de agua arrastran todo este material por las aguas de la Región de Antofagasta, lo que implica que la potabilización del agua requiere un tratamiento especial.

EL PLOMO

La contaminación por plomo es un problema detectado hace décadas, primero en el ambiente laboral y posteriormente en sectores urbanos o rurales cercanos a fundiciones, mineras u otras fuentes de emisión.

El plomo se encuentra presente en la corteza terrestre en forma natural, y se produce primariamente por fundición del mineral. Se utiliza en la fabricación de baterías, pigmentos para pinturas, cerámica vidriada, recubrimiento de cables y como antidetonante de la gasolina.

En Chile se han detectado poblaciones afectadas en ciudades como Arica y Antofagasta, debido a focos de contaminación ambiental procedentes de acopios de desechos tóxicos. Los niveles en general de plomo en el agua potable han sido variables, detectándose niveles críticos en el norte de nuestro país, y en algunas localidades del sur, como la Novena Región.

El Instituto de Aguas de Texas sostiene en un informe que “el plomo es muy tóxico, Aun en concentraciones pequeñas, cuando no hay síntomas exteriores, el plomo puede dañar el cerebro, los riñones, el sistema nervioso y los glóbulos rojos. Algunos efectos del envenenamiento por plomo pueden disminuir si se quita la fuente de la exposición, pero cierto daño es permanente”.

El informe también alerta que “la mayoría de los niños con envenenamiento por plomo no muestran ningún síntoma visible, aunque los niños pequeños, los infantes y los fetos absorben el plomo más rápidamente que los adultos y son vulnerables aún a cantidades pequeñas del mismo. El envenenamiento por plomo puede causar que el desarrollo mental y físico del niño se atrofie irrevocablemente”.

Estudios realizados en población infantil de nuestro país, han demostrado que los daños pueden ocurrir con la presencia de pequeñas cantidades en sangre debido a ciertas condiciones especiales: menor masa corporal, sistema nervioso en desarrollo, mayor tasa de absorción intestinal de plomo y menor tasa de eliminación, proximidad al suelo y tendencia de llevar objetos y tierra a la boca.

El plomo cruza la barrera placentaria y se acumula en los tejidos fetales durante la gestación. La exposición intrauterina temprana condicionaría bajo peso al nacer, retardo del crecimiento intrauterino e interferiría en el desarrollo físico y mental del niño en el primer año de vida. Algunos datos relacionan la exposición prenatal con anormalidades congénitas.

EL MERCURIO

El mercurio no tiene ninguna función orgánica en el cuerpo humano. En cualquiera de las formas en que se presenta puede ser tóxico, aunque de distinta manera. La toxicidad depende de la forma química, la vía de entrada, la dosis, la duración de la exposición y la edad. Es dañino por inhalación, ingestión y contacto.

En general el mercurio es tóxico a nivel del Sistema Nervioso Central y del riñón. Exposiciones prolongadas o elevadas cantidades de cualquier forma química de mercurio pueden dañar el sistema nervioso, el riñón y al feto, provocando lo que se conoce como hidrargirismo.

Según la Food and Drug Administration (FDA), los daños por ingesta de mercurio en los menores de 5 años, podemos ver cambios significativos de personalidad, hiperactividad, o en la vereda contraria, autismo, también se ha llegado a constatar daños en la motricidad, llegando a ocasionar incapacidad de los menores para hablar o caminar, incluso para comer por su propia cuenta.

Cabe mencionar para finalizar este punto que, el mercurio es el segundo veneno más tóxico en el planeta después del uranio y lo encontramos, insistimos, en cantidades irrisorias en nuestra agua potable y alimentos.

EL BORO

Está presente en el mar, y en las aguas subterráneas, en concentraciones muy superiores a las recomendadas. Se trata de un elemento que puede llegar a ser tóxico, pues, su consumo prolongado, cosa que puede ser a través de la ingesta en el agua potable, puede producir un envenenamiento agudo. Además, puede producir malformaciones, fallas motoras y del desarrollo en niños, bebés, y fetos.

La ONG Bidas sostiene que una planta desalinizadora por osmosis inversa no suple los estándares requeridos para asegurar un agua potable, de calidad y sana. Hay que considerar que al mar se arrojan desechos radioactivos, biológicos y químicos.

El agua marina de Antofagasta contiene niveles altísimos de metales pesados, algunos de los cuales quedan fuera del agua al utilizar la osmosis inversa, como algunos metales pesados.

Sin embargo la planta desalinizadora que funciona en la zona norte de la ciudad ha registrado numerosos episodios en donde se han filtrado pequeñas piedras a los consumidores, ha salido agua con mal olor, turbia, con color bastante anómalo y paso el tan famoso problema de la contaminación por micro algas que se filtraron a esta desaladora.

También la osmosis inversa le quita al agua las sales y minerales esenciales que el agua de forma natural contiene, lo cual obliga a que después de tratar el agua esta sea procesada nuevamente para adicionarle nuevamente estos elementos, lo cual deja mucho que desear al momento de consumir un elemento “natural”.

Pese a la anunciada inversión en infraestructura de la planta instalada, y la nueva planta que se espera construir para que Antofagasta consuma solo agua desalada, la inversión es muy inferior a países líderes en esta tecnología, como lo son Israel y Australia.

EL FLÚOR

El flúor es un elemento químico que pertenece al grupo de los no metales halógenos, lo que significa que pertenece a la categoría de químicos que son cuatro veces más tóxicos que el plomo. En estado puro es un gas de color amarillo claro, bastante tóxico y de olor irritante. En diversas industrias como la fabricación de aluminio, la fabricación de ladrillos, de producción de fertilizantes químicos, y las industrias nucleares, se crean ciertos subproductos tóxicos que han capturado moléculas de flúor.

Uno de dichos subproductos tóxicos y venenosos se llama fluoruro de sodio, el cual se utiliza principalmente como veneno para ratas y cucarachas y también es el ingrediente activo en la mayoría de las pastas dentífricas y un aditivo del agua potable entre otros.

En Chile hace algún tiempo atrás de adiciona flúor al agua potable y a la leche en polvo que entrega el Estado en diversos consultorios del país.

Dentro de los muchos estudios realizados de manera objetiva a los daños producidos por el flúor a la salud humana está el realizado en la Universidad de Concepción por el investigador Patricio Ortiz Ruiz, quien concluye que una “situación de toxicidad aguda que también puede llevar a la muerte, está dada por la ingesta voluntaria o involuntaria de preparados con alta concentración de flúor”.

El efecto del flúor hace que “el tejido óseo neoformado no mantiene la estructura del tejido óseo normal, siendo un hueso más denso pero menos elástico, lo que lo hace más susceptible de fracturarse”, agregando que el exceso de flúor produce fluorosis dental.

“Estudios de prevalencia de fluorosis en niños de educación básica en diferentes zonas de nuestro país, han documentado proporciones altas de fluorosis (61.4%) en Iquique, con concentraciones naturales altas de flúor en el agua potable, Quinta Región (56,0%) con programas de fluoruración del agua potable hace 10 años, medianas en Santiago (18.6%) previo al comienzo de los programas de fluoruración del agua potable y bajas en Temuco (4.2%). El índice colectivo de fluorosis en Iquique ha sobrepasado el valor de 0.6 sobre el cual la patología estudiada se considera como un problema de salud pública”- agrega dicho estudio.

Los daños por exceso de flúor son claros y bioacumulables, o sea, no puede ser destruido del cuerpo, sino que se aloja y difícilmente el afectado puede desintoxicarse. La relación entre la ingesta de flúor con el cáncer óseo fue descrito por la investigadora Elise Bassin, de la Escuela de Odontología de la Universidad de Harvard. Estudios del pesquisador Xiang Quanyong, del Departmento de Salud Ocupacional, de Universidad de Fudan, de China acusan que el flúor produce problemas serios en el intelecto de los individuos que lo consumen diariamente.

Varios países de Europa han prohibido o rechazado la adición de flúor a sus suministros de agua, como Alemania, Francia, Bélgica, Luxemburgo, Finlandia, Dinamarca, Noruega, Suecia, Holanda, Irlanda del Norte, Austria y la República Checa.

La única ciudad en Chile donde el agua esta sin fluorizar es Concepción.

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